Aquí os dejo 5 minutos de mi ...
27.12
Llegamos.. Por fin abrimos la puerta de un pequeño paréntesis tan merecido y tan deseado por ambos.
Son las 22.27 al entrar y nada más hacerlo, soltamos las maletas en la misma entrada y me pones contra la pared haciendo que mi cuerpo flote y mis piernas estén al rededor de tu cintura.
Me llevas hasta el dormitorio y en ese momento, hasta la piel estorba.
Nos besamos hasta consumirnos, y no hacemos el amor, el nos hace a nosotros..
Te despiertas a media noche y solo llevas tu colgante. Vas a coger un baso de agua lo más silencioso posible, pero sin el propósito deseado pues me despierto al no notar tus brazos rodeándome.
Me levanto y sin que te des cuenta abro el grifo de la bañera con tu camisa de botones puesta a medio abrochar y vierto en el agua tibia una cantidad considerable de gel de baño para hacer espuma.
Te das cuenta de mi ausencia cuando ya estoy en la bañera y vienes hasta el baño. Te arrodillas a mi lado y me das un beso en la frente con el que no hacia falta decir nada, todo se había entendido.
Te levantas y te unes a el baño de espuma, y nos pasamos horas jugando a hacernos barbas de espuma y peinados ridículos mientras nos besamos.
Te despiertas antes que yo al día siguiente, y cuando voy a la cocina, hay creps echas en la encimera.
Te hago el café mientras me rodeas por detrás abrazándome y besándome el cuello.
Desayunamos más bien a la hora del almuerzo y no sabemos muy bien como, lo que empezó con la simple broma de mancharnos la nariz, la nutella de las creps acaba por todo nuestro cuerpo y con nosotros tirados en el suelo chupándonos el uno al otro entre risas y besos.
Sin tan si quiera terminar de comer, volvemos a la cama, para volver a retomarlo donde lo habíamos dejado anoche una vez más.
Se hacen las 9, y nos vestimos para ir a cenar a un acogedor restaurante a la luz de las velas y luego, vamos a dar una vuelta por la playa, comiéndonos un helado y abrazados contemplamos las olas y el vago horizonte que deja verse sobre el mar por la clara luz de la luna.
Volvemos al apartamento un poco más tarde de las 12, y al ir por el pasillo, se cruza en tu mirada la piscina del hotel, y con ropa incluida y aunque ya hubiera cerrado hace horas, me coges en brazos y te tiras a la piscina.
Nuestros rostros se iluminan solo con la tenue luz de los jardines que la rodean y tras salir del agua, y empezar a llamarte de todo por el destrozo evidente del vestido nuevo que llevaba esa noche, me besas.. Me besas tan dulce y ardientemente que solo puedo caer una vez más a tus brazos y dejarme llevar junto a ti de la suave corriente que se aprecia en el agua mientas das vueltas con mi cuerpo mientras estoy anclada a ti.
Nos despertamos a la mañana siguiente abrazados y de tus labios salen las palabras perfectas, "buenos días preciosa"...
Te beso poniéndome encima tuyo y quisiera parar el tiempo, tan solo quedarnos así para siempre y que no fuera un momento triste, ya que ambos sabíamos que cuando nos levantáramos tendríamos que hacer de nuevo las maletas y abandonar nuestro pequeño paraíso.
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